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lunes, febrero 9, 2026

Los mensajes de Bad Bunny en el Super Bowl LX: identidad, orgullo y unidad latinoamericana

Los mensajes de Bad Bunny en el Super Bowl LX: identidad, orgullo y unidad latinoamericana

Más allá del despliegue musical y escénico, la presentación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl LX estuvo cargada de mensajes simbólicos que reivindicaron la identidad puertorriqueña, la cultura latina y el valor de lo comunitario, en uno de los escenarios más influyentes del mundo.

Uno de los ejes centrales del espectáculo fue el orgullo por el origen. “Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio… y estoy aquí porque nunca dejé de creer en mí”, expresó el artista, enviando un mensaje directo de perseverancia, especialmente a las juventudes de comunidades históricamente marginadas. El gesto de entregar uno de sus premios Grammy a un niño reforzó esa narrativa de inspiración y posibilidad.

La escenografía funcionó como un relato visual de la vida cotidiana en Puerto Rico y América Latina. La barbería, las partidas de dominó, las bodas populares, los salones de belleza, los carritos de piraguas y la icónica “casita” del artista subrayaron la importancia de lo simple, lo familiar y lo comunitario como espacios de resistencia cultural.

Uno de los momentos más potentes llegó con la interpretación de “El apagón”, cantada desde lo alto de un poste de luz, en clara alusión a la crisis energética que vive Puerto Rico desde hace años. El guiño visual recordó las consecuencias del huracán María y las desigualdades estructurales que persisten en la isla, sin necesidad de un discurso explícito.

En un mensaje de alcance continental, Bad Bunny insistió en que “América no es un país, es un continente”, al encabezar un desfile de banderas de distintas naciones, reivindicando la diversidad cultural y la pertenencia latinoamericana en un evento tradicionalmente dominado por la narrativa anglosajona.

Otro elemento clave fue su decisión de cantar casi en su totalidad en español, pronunciando en inglés solo la frase “God bless America” al final del espectáculo. Con ello, el artista reafirmó que la música en español no necesita traducción para conectar con audiencias globales.

Lejos de un mensaje confrontativo directo, Bad Bunny optó por una celebración identitaria, donde el baile, la alegría y la memoria colectiva convivieron con críticas sociales sutiles. El resultado fue un espectáculo que convirtió el medio tiempo del Super Bowl LX en una plataforma de visibilización cultural y en una declaración de orgullo latino ante millones de espectadores en todo el mundo.

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