🛌 EL 13 DE ENERO, hace casi 13 días, ESCRIBÍ unas líneas que hoy son una terrible realidad. Vea el lector. “Tengo dos amigos en el hospital. Uno acaba de salir rumbo a su casa. No salió porque estuviera sano. Su salida obedeció al hartazgo. Quizá las enfermeras (seres a las que amo) no lo trataron lo suficientemente bien. Y es que a veces son ásperas. Quienes conviven con los enfermos, como ellas, pueden volverse poco solidarias en apariencia, pues su lenguaje no es como el enfermo espera que sea. ¿Qué quiere el enfermo en su cama de hospital? Seguramente menos ruido que el que un hospital público ofrece. Pero eso es imposible. En los hospitales públicos lo que abunda es el ruido. Ah, y los cuartos compartidos con seis u ocho camas.
🛏️ “(…) MI AMIGO, PUES, DEJÓ SU CAMA DE HOSPITAL, tomó sus cosas y se marchó a su casa. En ese acto puede estar la historia de su vida. Siempre se está yendo hacia algún lado. Él, por ejemplo, dejó su hermoso pueblo hace algunos años para irse a otro pueblo francamente feo. Uno de esos pueblos bonitos que fueron destruidos permanentemente por los alcaldes que han pasado por su nómina. Éstos son los que abundan. Alcaldes que van a hacer negocios para aumentar su fortuna a costillas de los habitantes. Es lo de hoy.
🛌 “MI OTRO AMIGO SE QUEDÓ EN SU CAMA de hospital. No se fue a su casa. Está en espera de que los médicos lo den de alta. La situación de ambos me ha tenido intranquilo en estos días. No es buena idea irse a un hospital justo cuando vamos dejando atrás la temporada navideña y el frío se estaciona en nuestros culos como si trajéramos encima, solamente, una de esas batas que lo dejan a los ojos de todos. No es buena idea. Es una idea pésima. Pero a veces, ufff, no parece haber otro remedio”.
🛏️🛏️ EL AMIGO QUE DEJÓ su cama de hospital acaba de fallecer. Mi otro amigo, el que se quedó en su cama de hospital, murió la semana pasada. El primero se llama Juan Manuel García Castillo. El segundo, Lauro Castillo. No eran familiares. Tampoco se conocían. Pero ambos eran mis amigos. Entrañables (como son los amigos de verdad, como son los amigos permanentes). Descansen en paz los dos. Para siempre.

