Publicado originalmente por Pablo Ferri en El País. Compartimos este reportaje por su relevancia e interés periodístico:
Harfuch anuncia la entrega del exatleta canadiense al Gobierno de Trump, acusado de tráfico de drogas y asesinatos varios.
El canadiense Ryan Wedding, uno de los objetivos prioritarios del FBI, acusado de tráfico de drogas y varios homicidios al norte del río Bravo, se ha entregado a las autoridades de Estados Unidos, en su embajada en México, según ha informado este viernes el coordinador del gabinete de Seguridad federal, Omar García Harfuch. Las autoridades estadounidenses se han llevado a Wedding, exatleta olímpico, parte del equipo de snowboard de Canadá, al país vecino, aprovechando la visita a México del director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Kash Patel.
En un mensaje en su cuenta de X, publicado este viernes, Harfuch ha dicho: “El Director del FBI partió hoy rumbo a los Estados Unidos, llevando consigo a dos objetivos prioritarios: una persona no estadounidense que fue detenida por autoridades mexicanas de los 10 más buscados por el FBI y un ciudadano canadiense que se entregó voluntariamente ayer en la Embajada de los Estados Unidos”. Además de Wedding, Harfuch se refiere a Alejandro Rosales Castillo, de nacionalidad estadounidense, que, como Wedding, se encontraba en la lista de los 10 fugitivos más buscados por el FBI.
En otro mensaje en su cuenta de X, Patel ha informado igualmente de la detención. “Wedding fue tomado en custodia anoche –el jueves por la noche– en México. Está siendo trasladado de México a Estados Unidos”, ha dicho. “Se cree que Wedding ha estado escondido en México durante más de una década y ha sido buscado por cargos de tráfico de cocaína y asesinato desde 2024. Supuestamente, dirigía y participaba en una operación transnacional de tráfico de drogas que enviaba rutinariamente cientos de kilogramos de cocaína desde Colombia, a través de México y el sur de California, a Estados Unidos y Canadá, como miembro del Cártel de Sinaloa”, ha añadido. La justicia estadounidense le acusa de tráfico de cocaína, asesinato, asesinato en grado de tentativa y empresa criminal continuada, entre otros delitos.
La caída de Wedding, cuyos detalles de momento se desconocen, ocurre apenas dos meses después de que las autoridades de EE UU aumentaran la presión sobre él. En noviembre, el FBI anunció el aumento de la recompensa por información que ayudara a capturarle, a 15 millones de dólares. A la vez, el Departamento del Tesoro anunció sanciones en su contra y contra su red de colaboradores y empresas. La Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro detalló su red de apoyo. Destacaba un supuesto exagente de seguridad mexicano, Edgar Vázquez Alvarado, señalado como cabeza de su equipo de seguridad. “Vázquez, alias El General, le brinda protección en México y utiliza contactos policiales para localizar a sus objetivos. Se cree que Vázquez es un exagente de la ley mexicano con vínculos con altos funcionarios policiales del país”.
Además de Vázquez, en la lista figuran la “esposa” de Wedding, Miryam Andrea Castillo Moreno, de 34 años, originaria de Nuevo León; su “novia”, Daniela Alejandra Acuña Macías, colombiana, de 23 años, que las autoridades ubican cerca de Morelia, Michoacán; una presunta colaboradora colombiana del canadiense, Carmen Yelinet Valoyes, que, según la OFAC, dirige una red de prostitución de alto standing en Ciudad de México; el abogado canadiense Deepak Balwant Paradkar, que “presentó a Wedding a narcotraficantes que distribuían su cocaína y también lo ayudó con sobornos y asesinatos”, detenido días después; el joyero canadiense Rolan Sokolovski y el exmiembro de las fuerzas especiales italianas Gianluca Tiepolo, estos últimos, parte de su red de lavado.
La presión continuó en las semanas siguientes. En diciembre, las autoridades mexicanas se incautaron de un impresionante parque móvil, perteneciente supuestamente a Wedding, en la capital y el Estado de México: más de 60 motocicletas de lujo, por un valor aproximado de 40 millones de dólares, además de droga, carros, obras de arte y medallas. Pero el canadiense parecía un fantasma. Se sabía que estaba en el país, como reconoció Harfuch, en marzo del año pasado. Pero no dónde. En octubre de 2024, la Armada había detenido a uno de sus colaboradores en Jalisco, Andrew Clark, entregado después a Estados Unidos. La falta de detalles de la captura de Wedding añade incertidumbre a un personaje en sí enigmático, un hombre que pudo mandar en el mundo de los deportes de invierno, pero que acabó reinando en las pistas de cocaína de las Américas.

