El mercado del gas natural en EE.UU. atraviesa un alza histórica impulsada por advertencias de clima invernal extremo que afectarán amplias regiones del país. Los contratos de futuros a corto plazo se han disparado más del 70 % en la última semana, en camino de registrar su mayor incremento semanal desde 1990, y alcanzar los precios más altos desde 2022, según Bloomberg y FactSet.
El fenómeno responde a una tormenta invernal que se pronostica como una de las más severas en años. Analistas advierten que la ola de frío aumentará la demanda de calefacción y electricidad, poniendo presión sobre las reservas de gas natural. Darrell Fletcher, de Bannockburn Capital Markets, calificó el movimiento como poco frecuente en sus 30 años de experiencia.
El incremento de precios del gas natural se ve alimentado por tres factores simultáneos: mayor consumo por frío intenso, posibles interrupciones en gasoductos y descensos en la producción en Texas, Louisiana y los Apalaches. El gas natural abastece a gran parte de los hogares estadounidenses y aporta cerca del 40 % de la generación eléctrica del país, superando la suma del carbón y la energía nuclear.
Expertos como Robert Yawger, de Mizuho Securities, advierten que los inventarios podrían registrar una de las mayores caídas históricas, mientras que Ole Hansen, de Saxo, señala que los llamados “freeze-offs” en los gasoductos podrían detener temporalmente la producción.
El aumento de precios también podría impactar en los esfuerzos de la Casa Blanca por mantener la asequibilidad energética. La portavoz Taylor Rogers destacó que la producción nacional proyecta alcanzar récords este año y pidió enfocar la atención en la capacidad de suministro, más que en las fluctuaciones de mercado provocadas por el clima.
Adicionalmente, el incremento en las exportaciones de gas natural licuado (GNL) contribuye a la tensión en el mercado. Se espera que las exportaciones crezcan un 37 % este año, reduciendo la disponibilidad interna para calefacción y consumo residencial. Como advierte Yawger, “prácticamente cada molécula va a clientes internacionales o residenciales que calientan sus casas”.
En este contexto, los contratos de corto plazo registran los mayores aumentos, mientras que los futuros a largo plazo permanecen relativamente estables, aunque el mercado sigue siendo altamente volátil y sensible a las condiciones climáticas y logísticas.

