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martes, marzo 3, 2026

Julio Iglesias y mi tío Pepe: el Club de los Depredadores

Julio Iglesias y mi tío Pepe: el Club de los Depredadores

🇪🇸 JULIO IGLESIAS ERA COMO UN TÍO MÍO que se sentía español porque trabajaba en la Casa Pedro Domecq, allá en la zona de los Viveros de Coyoacán, en la Ciudad de México. Desde su décimo piso miraba a todos de arriba abajo. Incluso seseaba en las reuniones familiares y presumía su cultura hispana, en la que cabían Manolete, el Cordobés, Pily y Mily, y Julio Iglesias. De hecho, fue en su departamento de la colonia Balbuena —en los multifamiliares Kennedy– donde escuché por primera vez una canción que marcó una época: La vida sigue igual.

 

💄👠 AHORA QUE SOBREVINO EL ESCÁNDALO sexual de Julio Iglesias —quien abusó en repetidas ocasiones de una sirvienta y una fisioterapeuta en la República Dominicana—, la imagen de mi tío Pepe apareció en la Sección de Trebejos de mi cerebro. Dicha zona, por cierto, está al lado de la Sección de Fiestas Olvidadas y de la Sección de Partidos de Futbol. Ahora que viene el mundial, quizá rescate algunos recuerdos de Ángel Fernández y de Fernando Marcos. O de la primera vez que fui al Estadio Azteca para ver a mi entrañable Atlas.

 

🫦👄 ESTOY POR TERMINAR LA BRUTAL biografía de Julio Iglesias que escribió don Ignacio Peyró, uno de mis escritores recientes favoritos, quien, por cierto, es autor de un libro clave en la historia del vino y la cocina: Comimos y Bebimos. Como supondrá el lector, la parte de los abusos sexuales no aparece en la historia, una vez que tiene unas horas que el escándalo detonó en España.

 

🦃 ¿QUÉ HACE QUE UNA PERSONA aparentemente normal se convierta en un depredador? El poder. El poder, sí, pero a lo bestia. Un poder inmanejable. Un poder capaz de cruzar la línea por el sólo gusto de cruzarla. Julio Iglesias aparece en muchas entrevistas besando en la boca, y por la fuerza, a sus entrevistadoras: de Verónica Castro a Maxine Woodside. ¿Por qué lo hacía? Porque quería, pero, sobre todo, porque podía. La coca y el poder, ya lo dijimos, es un coctel peligroso que convierte a la gente en un depredador a la menor oportunidad.

 

👋 MI TÍO PEPE, FALTABA MÁS, tenía el síndrome de Julio Iglesias, pero en una escala más modesta. Cada vez que se le pegaba la gana tocaba las nalgas duras y prietas de Autora, la voluptuosa sirvienta de mi tía Irene. Ella no decía nada —como tampoco lo hicieron en su momento la sirvienta y la fisioterapeuta de Julio Iglesias—. El silencio es, a veces, el único refugio de las víctimas. WTF!

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