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lunes, enero 12, 2026

La revuelta del Grupo Bacardí contra Trump

La revuelta del Grupo Bacardí contra Trump

La presidenta Claudia Sheinbaum no sólo enfrenta presiones del presidente más belicoso que ha tenido Estados Unidos desde George Bush hijo, quien, durante su época alcohólica era adicto a un bourbon hecho de maíz: Jack Daniel’s.

(Dejó de beber, y la mente se le nubló. Entonces inició guerras estúpidas como la de Irak).

Donald Trump no bebe alcohol debido a que tuvo un hermano alcohólico: Fred.

En consecuencia: sólo consume Coca-Cola de dieta.

(Por no beber, la mente se le nubló. Y dio inicio a invasiones brutales como la de Venezuela).

La presidenta Sheinbaum, pues, no sólo enfrenta al presidente más belicoso de los últimos años, sino también a los duros de Morena, que han empezado a convocar a una rebelión cuasiarmada en contra del presidente de Estados Unidos.

Dichos convocantes (bebedores de ron Bacardí, en su mayoría), tuvieron esa brillante idea una vez que acudieron al Salón Covadonga (sito en la calle Puebla número 121, colonia Roma Norte, en la Ciudad de México).

Luego de la quinta cuba libre, uno de ellos propuso un brindis por Maduro, el comandante Chávez, el comandante Fidel, el Che Guevara y Díaz Canel, todos ellos consumidores preclaros de ron cubano.

Tras el brindis, sobrevino la idea de hacer una convocatoria al pueblo bueno y sabio en aras de que, todos unidos, salieran a defender —con palos, garrotes, piedras y garrafas de Bacardí— la soberanía de la nación.

Ya metidos en la séptima cuba libre, y después de la fabada asturiana y los caracoles en salsa bordalesa, los Últimos Nacionalistas mexicanos se pusieron de pie y cantaron la Internacional Socialista, embriagados, claro, del más puro y prístino fervor patrio.

Su nacionalismo —educado en la matraca y en el Pol Pot Kampuchea— no entiende a la presidenta Sheinbaum, que ha optado por el diálogo y la negociación con Trump.

La suya, la de la presidenta, es una mejor y más inteligente manera de hacer patria y de defender la soberanía nacional.

Los señores de la Covadonga deberían dedicarse mejor a lo suyo: las partidas de dominó, la paella a la valenciana y las cubas libres de Bacardí.

¡Salud, camaradas!

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