Los mercados financieros internacionales iniciaron la semana con fuertes sobresaltos tras un nuevo ataque del expresidente estadounidense Donald Trump contra la Reserva Federal (Fed) y su presidente, Jerome Powell, un episodio que reavivó viejos temores sobre la estabilidad institucional y económica de Estados Unidos.

El nerviosismo se intensificó luego de que el Gobierno estadounidense confirmara la apertura de una investigación penal contra Powell, un hecho inédito que impactó de inmediato en el ánimo de los inversionistas. La reacción fue una búsqueda acelerada de activos refugio: el oro subió 2.6%, alcanzando máximos históricos, mientras el clima negativo se extendió al resto de los mercados.

En Wall Street, los futuros del S&P 500 retrocedían alrededor de 0.7%, anticipando una jornada de pérdidas, mientras que el dólar se depreciaba cerca de 0.5% frente al euro, reflejo de la creciente desconfianza en los activos estadounidenses.

El impacto también se hizo sentir en el mercado de deuda. Los inversionistas comenzaron a vender bonos del Tesoro de Estados Unidos, lo que elevó sus rendimientos a niveles no vistos desde septiembre, una señal clara de mayor aversión al riesgo.

Analistas advierten que los señalamientos de Trump contra la Fed, sumados a la investigación contra Powell, reactivan los “fantasmas” de la interferencia política en la política monetaria, un escenario que históricamente ha generado alta volatilidad en los mercados globales. Por ahora, la incertidumbre domina el panorama financiero y mantiene a los inversionistas en estado de alerta.