21.9 C
Puebla
viernes, enero 7, 2022
spot_img

La importancia de apellidarse Mier

Más leídas

Tecamachalco apesta a sangre, a gasolina, a corrupción. Ha pasado casi un mes del asesinato de tres agentes ministeriales en pleno centro de ese municipio y el tema parece que quedó en perdón y olvido. A pesar de ello, en el aire aún se transpira ese dulce olor a muerte.

Alejandro Santizo está en la cárcel, pero no se ha aclarado nada. Ignacio Mier Bañuelos despacha desde su escritorio, después de esconderse unos días en los faldones de su padre quien, con una coincidente visita a Palacio Nacional, dio a entender que todo lo que lleve su apellido vive entre la inmunidad y la impunidad.

Hoy, 15 de diciembre, aún no entendemos por qué a Mier Bañuelos se le ocurrió la “brillante idea” de contratar como jefe de la seguridad en Tecamachalco a un policía sospechoso de proteger a vendedores gasolina robada y acusado de actos de corrupción como cuando suministró de cámaras de seguridad en el fraccionamiento La Vista, justo cuando hubo más robos y asaltos en esa zona exclusiva de Puebla.

– ¿Cámaras de seguridad?, -alguien frunce el entrecejo y se rasca la cabeza.

Diría el clásico: “follow the money”.

A poco, un domingo cualquiera, Mier Bañuelos iba manejando el carrito del súper y justo donde están las cremas antiarrugas se topó con Santizo y le preguntó “¿No se te antojaría controlar la delincuencia de allá por mi patria chica?”.

¿No sabía quién era Santizo?, por Dios. Contratar a este policía en la zona más caliente del huachicol es como llevar a un dipsómano a una cantina, a un ludópata a Las Vegas o a un gordito al país de los chocorroles y los gansitos.

Es decir: sino suena lógico, suena a metálico.

El seis de octubre pasado, Carlos Loret de Mola presentó un reportaje en el que sugiere un tráfico de influencias de Ignacio Mier Velasco en el que revela cómo siendo un personaje de la cuatro te, vende sus servicios a los gobiernos de la cuatro te. Más allá de todo, ahí aparece un nombre que siempre estará ligado a los Nachos: Moisés Villaverde Mier, sobrino del coordinador de la bancada morenista en San Lázaro.

Moi, como lo llaman sus amigos, es diputado federal suplente por Atlixco y siempre que Nacho Mier Velasco va a sentarse con algún político, lleva a su sobrino para vender algún servicio. En el reportaje de Loret publicado en Latinus se menciona como el socio de una empresa llamada Consumiera Productos Agrícolas en el que participan: el alcalde de Tecamachalco, su papá el diputado y, faltaba más, Moisés Villaverde.

– ¿A qué se dedica Moisés Villaverde? -nuevamente alguien frunce el entrecejo.

Moi fungió como encargado de ventas de la empresa Autotraffic, la cual durante el morenovallismo  suministró la instalación y servicio de las fotomultas. Es, además, socio de la empresa Mizco Consultores, en la que está asociado con Eduardo Izcoa Reyes, hermano de Sandra, la panista más cercana a Martha Erika Alonso.

Mizco Consultores es una empresa que se encargó de venderle al ayuntamiento de Luis Banck la colocación de cámaras de seguridad (llamadas ventanas ciudadanas) en 2018. Esa misma firma estuvo acusada por pobladores de Tecamachalco de sobre costos en la instalación de las cámaras de vigilancia durante la administración de Rubén Balcazar, quien tenía contratado como asesor a…  Ignacio Mier Bañuelos.

Un reportaje del periodista Gerardo Ruiz revela que hubo un presunto fraude de cuatro millones de pesos en el tema de las videocámaras.

La misma empresa Mizo Consultores fue cuestionada por un portal de Tijuana, la cual ligan a otra empresa de seguridad llamada Genotech, la que es propiedad de la familia Ayón (¿se acuerdan de él?) de y un ex funcionario de la policía estatal en los tiempos de Mario Marín, Hugo Juárez Salgado. (https://puntonorte.info/2021/02/11/antes-de-irse-arturo-intenta-entregar-concesion-millonaria-a-empresa-ligada-a-ayon-y-su-padre/).

A todo esto, ¿cuál es la liga de Santizo y la familia Mier? Aún cuesta trabajo asegurarlo, pero debemos ver el tema de las cámaras de seguridad y vigilancia y por qué, incluso, existió un intento de extorsión hacia funcionarios de Claudia Rivera Vivanco para que ganara la licitación Mizco Consultores.

Si analizamos, Moi Valleverde Mier y Santizo tienen algo en común: el negocio de las cámaras de seguridad. Y Moisés es socio de su primo hermano Mier Bañuelos. Y siempre que su tío va a hacer negocios aparece su sobrino abriendo su saco como vendedor de perfumes, tónicos para la juventud, pociones de amor y hasta cremas para curar el vitilígo.

Y mientras todo pasa y todo queda, como dice la canción, Tecamachalco sigue manchado en sangre.

En el perdón y el olvido.

Artículo anteriorMachetitos
Artículo siguienteLa Amante Poblana 4
spot_img

Más artículos

Últimas noticias

spot_img