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viernes, agosto 12, 2022
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La trama Mier Velazco: del lavado de dinero a la red de empresas familiares

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El escándalo mediático comenzó con una denuncia: lavado de dinero y evasión fiscal por 427.1 millones de pesos era el motivo por el que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) puso en la lupa al coordinador de la bancada de Morena en San Lázaro, Ignacio Mier Velazco, al exauditor Francisco Romero Serrano, al director de Multisistema de Noticias Cambio, Arturo Rueda Sánchez de la Vega y al prestanombres Florentino Daniel Tavera Ramos.

Pero esa querella en la que se consignó, fueron triangulados recursos con destino a nueve países a través de un esquema fiscal a todas luces ilegal y solo la punta de la madeja de una serie de actividades que la familia Mier ha realizado en los últimos años con sospechas de corrupción.

Desde una empresa llamada Mizco Consultores, propiedad de Moisés Villaverde Mier –sobrino de Ignacio Mier-, que incrementó los montos de sus facturas de manera sospechosa en 3 mil 200 por ciento en sólo tres años; tres empresas que fueron utilizadas por el mismo empresario para evadir 22 millones de pesos al Sistema de Administración Tributaria; hasta la creación de una compañía en febrero de 2021 en la que los integrantes de la familia Mier pasaron de ser políticos a especialistas en productos agrícolas.

Ayer, el líder de Morena en la Cámara de Diputados calificó como “falsas narrativas” la información que lo colocó en la lona por presuntamente estar involucrado en la denominada “Operación Angelópolis”.

Sin embargo, a la fecha no ha aclarado ésta y otras cuestiones como el que su socio en Diario Cambio, Arturo Rueda, construyó un edificio de aproximadamente 40 millones de pesos en el que, todo apunta, se trata de un fantasma fiscal al no contar con los permisos de construcción necesarios, o bien, como es que su hijo y hoy alcalde de Tecamachalco, Ignacio Mier Bañuelos, entregó dos contratos millonarios a factureras que están dentro de la misma red de 32 compañías en la que la UIF lo investiga.

RELATO DEL TROPIEZO

El 16 de mayo de 2022 es un día que Ignacio Mier Velazco no olvida. Los periodistas Víctor Hugo Arteaga y Néstor Ojeda dieron a conocer que la UIF seguía los pasos financieros de Arturo Rueda Sánchez de la Vega, el exauditor Francisco Romero Serrano, así como del prestanombres Florentino Daniel Tavera Ramos, quien funge como administrador único o apoderado legal en un conglomerado de 32 empresas fantasma constituidas en Puebla, en un plazo récord de 22 meses.

Todo comenzó con el traslado de los 427.1 millones de pesos en efectivo a través de una camioneta de valores. La UIF, aún a cargo de Santiago Nieto, detectó que dicha operación resultaba sospechosa, por lo que comenzó a seguir el rastro de diversas personas físicas y morales, lo que hoy se materializó bajo el nombre de Operación Angelópolis.

Pero esto era apenas el inicio. Hipócrita Lector dio a conocer que en dicha red de 32 empresas fantasmas o factureras en las que Florentino Tavera era apoderado, al menos 13 habían ostentado 280 contratos con al menos 55 dependencias gubernamentales locales y federales, universidades, así como partidos políticos.

Agravam, Comercio y Servicios de Consultoría Nasas; Consultores Administrativos y Comerciales Administrativos La Noria; Gitlev; Consultoría y Estrategias de Negocios MSJ; Grupo Estratégico Risoja; Grupo Nerom; Grupo Operador Comercial Tisoarel; Horus, Planeación Comercial y Asesoramiento Empresarial; Obras Civiles e Industriales Richpe; Proyectistas, Desarrolladores y Urbanistas Arezzo; Talleres y Transportes Especializados TAF, así como Siniigna Construcciones e Infraestructura, fueron las empresas que se vieron beneficiadas con dichos convenios.

De entre estas firmas, destaca una peculiaridad. Carlos Ignacio Mier Bañuelos, a su paso como director del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Puebla, benefició a dos compañías involucradas en la trama: Horus, Planeación Comercial y Asesoramiento Empresarial y Consultores Comerciales y Administrativos la Noria, a las que entregó dos contratos que suman 247 mil pesos.

Rodrigo Abdala Dartigues, a la sazón delegado de Bienestar Federal en Puebla, la exalcaldesa Claudia Rivera Vivanco, el Sistema Estatal de Telecomunicaciones a cargo de Ricardo Gutiérrez Loyola, el área de Museos Puebla con Iván de Sandozequi Cornejo, así como distintos funcionarios galistas, fueron algunos de los que entregaron dichos contratos a las empresas de Tavera Ramos.

Estos hechos sospechosos llamaron la atención del gobernador Miguel Barbosa Huerta, quien aseguró que “va a caer la bola donde tiene que caer”, sin importar si se trata del Congreso, Cecyt, la BUAP, el gobierno interino o el Ayuntamiento de Puebla.

La situación no terminó allí. Esta casa editorial también reveló que Mizco Consultores, empresa propiedad de Moisés Villaverde Mier –sobrino de Ignacio Mier Velazco-, evadió reportar 9.4 millones de pesos al SAT, además de que hubo inconsistencias en los ingresos y egresos de los socios de la empresa y reportes parciales de adquisiciones de bienes inmuebles sin el registro de cómo ocurrieron las transacciones.

De esta investigación elaborada por los periodistas Ignacio Juárez y Álvaro Ramírez, también se desprende que Mizco Consultores se colgó de tres factureras para evadir la justificación de 22 millones 061 mil pesos en los ejercicios fiscales 2017 y 2018.

Constructora y Arrendadora Seúl, Corporativo Asescap y Urban Markt Comercializadora, fueron las tres empresas que se utilizaron para esta operación, las cuales ya formaban parte de investigaciones por pertenecer a una red de empresas fantasma identificadas por el SAT como factureras y que lo mismo habían sido contratadas por la exgobernadora fallecida Martha Erika Alonso o formaron parte de las listas de proveeduría en los gobiernos de Claudia Rivera Vivanco y Tony Gali en la capital poblana.

Los negocios de la familia Mier no sólo se esparcieron en territorio poblano, sino que se extendieron a Tijuana, Baja California, donde, de acuerdo con versiones periodísticas de ese sitio, Villaverde Mier también recibió jugosos contratos con instancias de gobierno para la venta de artículos como cámaras de vigilancia o tabletas con evidentes sobrecostos.

La trama arropa a Moisés Villaverde Mier, sobrino de Ignacio Mier Velazco, y Eduardo Izcoa Reyes.

 

HASTA UNA OFICINA FANTASMA

Otra bomba que estalló para Ignacio Mier Velazco y su círculo cercano fue la noticia de que el edificio que alberga las oficinas de Diario Cambio, periódico poblano en el que es accionista junto con Arturo Rueda –hoy preso por extorsión-, es un fantasma fiscal, toda vez que tiene existencia física, pero está registrado como Predio Urbano “baldío” y no cuenta con permisos municipales, licencias, registros catastrales o de predial que avalen su erección de forma legal.

Hasta el año 2021, ya con la denuncia de la UIF a cuestas por presunto lavado de dinero, el coordinador de Morena en San Lázaro continuó con los negocios: creó la compañía Consumiera Producciones Agrícolas, S.P.R de R.L junto con su sobrino y su hijo, Moisés Villaverde Mier e Ignacio Mier Bañuelos, respectivamente.

Aunque la familia se ha dedicado por años a la política y las empresas creadas anteriormente por ellos se habían centrado en temas de seguridad, creación de softwares o servicios de tecnología, de un momento a otro decidieron crear una sociedad que, según su objeto, se especializa en la “siembra, cultivo, producción, compra, venta, distribución, importación, exportación y/o comercialización de todo tipo de productos agrícolas y agroindustriales”.

A grosso modo, son algunas de las suspicacias que rondan bajo el nombre de Ignacio Mier Velazco, sus familiares y socios, y por lo que tendrá que responder no sólo a la UIF, sino a la opinión pública y a las autoridades que correspondan.

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