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viernes, enero 14, 2022
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Barbosa y la era de los gerentes de la IP

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Una de las tácticas que a los hombres de poder les encanta citar y utilizar es la del judo: utilizar la misma fuerza de tu adversario para tenderlo sobre la lona.

Y para un amateur en la política como el diseñador gráfico Rubén Furlong Martínez ser víctima de una estrategia de esta naturaleza resulta doblemente lesiva, sobre todo, cuando quien la aplica es un animal político con décadas de formación en la élite nacional.

Son cosas que le encantan al gobernador de Puebla.

Recreo imaginariamente la escena:

Miguel Barbosa Huerta escucha con detenimiento el comunicado emitido por el diseñador gráfico en su faceta como presidente del Consejo Empresarial de Puebla, conocido también como Coparmex.

Conforme avanza la lectura ríe para sus adentros. Sabe que hay carnita suficiente para fijar un punto de vista que desnude a sus adversarios atrincherados en las cámaras empresariales.

“¿Qué ponemos cuando no ponemos la sangre o la vida?”. La frase es de locura y retrata con claridad la esencia del presidente de la Coparmex: un ardid publicitario que pueda venderse en las redes sociales, un eslogan. (Por eso en su comunicado la resalta en una línea aparte y en negritas).

Para el publicista puede ser una frase pegadora, pero para el animal político es motivo para la risa desternillada. ¿Por qué? Porque si hay un sector que Miguel Barbosa Huerta conoce muy bien es el de la derecha mexicana y poblana.

Ante el maquillado civismo del diseñador gráfico, el hombre de poder sólo necesita tres mensajes claves para desnudarlo y repasar al resto de sujetos que por décadas han tenido secuestradas a las cámaras empresariales:

–La Coparmex no representa a los empresarios poblanos, es un conglomerado de voces que se alojan en esos organismos sin ser empresarios, son gerentes.

–Lo más rancio de “la derecha de la derecha” se encuentra en ese organismo y su premisa de vida es que el Estado esté a su servicio para mantener su status quo.

–Son buenos para criticar, pero muy malos para pagar sus impuestos. La lista está en manos del gobierno del estado.

EL “ASTRONAUTA DE LA MENTE”

Antes de arribar a la Coparmex, Rubén Furlong se calificaba así mismo como “astronauta de la mente” sin precisar a ciencia cierta a qué se refería.

Era un asiduo usuario de redes y promotor de su agencia de publicidad, pero también formaba parte de la Fundación Empresarios por Puebla, una de las tantas organizaciones fachada de la derecha para sembrar a sus alfiles y ejercer algún tipo de presión social y política disfrazados de “bien común, solidaridad y subsidiariedad” en municipios marginados.

¿Quiénes eran sus compañeros? Un sujeto que dice llamarse Fernando Treviño Núñez. Su antecesor en la Coparmex y quien hace años fue exhibido por impulsar la represión de la trabajadoras de la maquiladora Kun Dong. El abogado del que se desconocía actividad empresarial alguna también fue presidente del Consejo Coordinador Empresarial en Puebla.

Uno más fue Herberto Rodríguez Regordosa, cuyo padre Herberto Rodríguez Concha ha sido el mejor ejemplo de lo que significa ser un empresario de derecha. Fundador del Frente Universitario Anticomunista, de la UPAEP y presidente del Consejo de Mejoramiento Cívico, Moral y Material de Puebla. Aunque el nombre de la organización lo dice todo, fue el emblemático ejemplo de cómo los barones del yunque administraban los recursos públicos con la abierta complicidad de los gobiernos priistas.

Herberto, por cierto, actualmente es directivo de la UPAEP; su madre Nineta Regordosa, es patrona de la misma universidad, el semillero de una extraña mezcla entre viejos militantes de la Organización Nacional del Yunque y el Opus Dei. El hermano de ésta, Luis Regordosa Valencia, fue presidente del CCE y del Consejo Universitario de la Udlap, en tiempos de Enrique Cárdenas Sánchez, otro de los responsables de aglutinar al seno de la institución a la derecha poblana.

Los nombres siguen: Alejandro Pellico Villar, otro de los señoritos de la UPAEP; Víctor Mata Temoltzin, rector de la Universidad Anáhuac, una institución de corte confesional y anteriormente ligada a Los Legionarios de Cristo; Ignacio Alarcón Rodríguez, actual presidente del CCE…

El diseñador gráfico Furlong es parte de esta camada de nuevas caras que la derecha poblana ha tenido que formar ante la ausencia de cuadros.

En otras palabras: la misma gata nada más que revolcada.

LA ERA DE LOS GERENTES

El judo, según el diccionario Oxford, es el “sistema de combate sin armas, de origen japonés, hoy principalmente practicado como deporte, en que dos contendientes luchan cuerpo a cuerpo con el objetivo de derribar e inmovilizar en el suelo al adversario aprovechando la fuerza y el impulso de este”.

En sentido metafísico, “es la manera de aceptar las cosas según se presentan para cambiarlas ventajosamente”.

Y todo eso fue lo hizo Miguel Barbosa la mañana de ayer en su habitual conferencia desde Casa Aguayo, tras ser interrogado sobre el comunicado del publicista Furlog.

Al escuchar la pregunta, el gobernador se saltó el Rei (saludo al inicio de la contienda) y fue directo a asumir su Shisei Jago Tai (posición de defensa) para dar paso al esplendor del Chikara-No-Oyo (el uso de la fuerza).

La Coparmex, dijo lentamente, “no representa a los empresarios poblanos, así de simple”, no son los que realmente contribuyen con el grueso de la generación de empleo en la entidad.

(El kuzushi [desequilibrio del adversario] estaba en marcha).

Eso sí, añade, en el Centro Empresarial de Puebla se alojan un “tipo de voces legítimas que se abrogan el derecho de hablar en nombre de la ciudadanía y empresarios, aunque no lo sean, aunque sean gerentes, dueños de empresas de publicidad, no son empresarios de a de veras”.

“Los empresarios de verdad esos son los que dan empleo a miles de poblanos, los he entrevistado a todos”, remata el gobernador.

Es evidente que Barbosa Huerta disfruta con la respuesta. Su sonrisa reflejada en sus ojos de lince lo confirma.

No pierde la compostura. En cada aseveración voltea a ver a sus colaboradores.

Sabe que el Tsukuri (preparación) del Uke (adversario) está lista.

Y es cuando decide entrar al tema central de la discusión: la seguridad pública.

A decir del publicista Furlong, no hay avances en la materia, pero el oriundo de Zinacatepec revira con la calma de quien sabe que la fuerza de esa misma aseveración es su ventaja:

“La seguridad pública en Puebla ha evolucionado favorablemente, cuando yo llegué todo el esquema de seguridad estaban vinculado a la delincuencia, así funcionaban ante el silencio de estos gerentes, no decían nada”.

Luego vinieron los datos duros: “Hemos combatido con fuerza, le hemos invertido 3 mil 700 millones de pesos a la seguridad, compramos equipo de policías, les mejoramos su salario base, hacemos esfuerzos para que haya coordinación, los resultados son diarios, todos los días se informa de las acciones”.

Como todo buen judoca, Barbosa sabe que ningún Tsukuri se puede realizar sin estar acompañado del kake (la proyección) que lo lleve a una espectacular ukemi (caída).

“Nada de que hay miedo, terror, la sangre que puede derramarse. ¡De dónde sacan estas expresiones de drama! (En el comunicado se habla) de un concepto de contrato social que, por cierto, no entienden de qué se trata, porque ellos son la derecha de la derecha, los que quisieran que el Estado esté al servicio de ellos. La derecha no piensa en la gente sino en intereses”.

En el imaginario tatami, el esqueleto del diseñador gráfico Furlong azota con fuerza. Ha sido víctima de Nage-Wazza (técnicas de proyección). Faltan más.

“Lo más rancio de la derecha está en la Coparmex, lo más añejo. Y no cooperan con nada, punto, ni para cuestiones de salud. Hoy el gasto de salud es de 11 mil millones, ¿que nos han dado?, ni un cubrebocas y luego dicen que lo han hecho… pero si quieren dar diplomas, ese es su gran aporte.

“Me invitan a eso, a dar diplomas, esas estrategias conmigo no funcionan, yo no soy adorador de la hipocresía y de seguridad tampoco. De manera jocosa hablé de que no compran ni una ametralladora, porque no aportan un peso, pero quieren dar su reconocimientos, llevarlos a un lugar. Son la derecha de la derecha, los conservadores”.

Furlong es presa de las ma-sutemi-waza (técnicas de sacrificio frontal) que solo el oficio político provee.

Con el adversario presa de las osae-komi-waza (técnicas de inmovilización) viene la embestida final:

“Por cierto: de pagar impuesto, ni pagan, y me guardo los nombre de líderes, que cuando se hacen revisiones no pagan, hacen triquiñuelas fiscales para evitar pagar, todo eso es cierto”.

En el tatami imaginario queda al final la imagen de un amateur de la política sometido por un animal político, con los huesos descompuestos, la cara contraída, el rictus del dolor.

En los oídos todavía siguen vivas las palabras: “Se sienten herederos de Maximiliano (de Habsburgo) en 1864”.

Y sí, aunque habría que precisar que tiempo antes ya se sentían españoles y con la modernidad su espíritu transitó entre Gustavo Díaz Ordaz y el generalísimo Franco.

Es lo que hay.

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