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viernes, agosto 12, 2022
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De políticos y especialistas en software a productores agrícolas, la trama del trío facturero (Nacho Mier, Nacho Mier Jr. y Moisés Mier)

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Crear una empresa en México se ha convertido casi en un calvario: trámites engorrosos, altos honorarios para cubrir los servicios de los notarios, demostrar solvencia económica, cumplir con los ordenamientos del Sistema de Administración Tributaria, comprobar que no se es una firma fantasma, ni se busca lavar dinero ni ser facturero.

Pero, bueno, el negocio es el negocio y una buena sociedad al amparo del poder bien lo vale. Sobre todo, cuando los participantes son el coordinador de Morena en San Lázaro, el presidente municipal de Tecamachalco y un sobrino señalado por sospechas de lavado y evasión.

Consumiera Producciones Agrícolas, Sociedad de Producción Rural de Responsabilidad Limitada y Capital Variable es una de esas empresas que surgen de ese ahínco del poder, aunque no se sepa nada del asunto que se comercializará ni se tenga el perfil que demanda ese sector.

¿Acaso Moisés Ignacio Mier Velazco lleva una vida de hombre Malboro región 4 sin que nadie lo sepa o no será que todos los conocemos exclusivamente porque su trayectoria ha sido sólo de un burócrata estatal, municipal y partidista?

¿Carlos Ignacio Mier Bañuelos, aparte de ser legislador estatal, director de Colegio de Educación Científica y Tecnológica, también sabe de cultivos, ganado, medidas fitosanitarias o del coyotaje del mundo rural?

El caso más emblemático: Moisés Villaverde Mier pasó de ser un especialista en software y de equipos de vigilancia de alta tecnología a ser socio de una firma que lo mismo importa maquinaria agrícola, vende chivitos, abono y erige invernaderos.

Pues no sé usted hipócrita lector, pero que yo sepa ni el diputado federal, el alcalde de Tecamachalco o el sobrino con cara de facturero tienen el expertise para arrear mulas, burros, vacas; curar a los animalitos cuando están enfermos; sembrar vía hidroponía o ya de plano ver parir a los becerros.

Con estos antecedentes, el trío acudió el 12 de febrero de 2021, justo en pleno proceso electoral en el que se renovaron la Cámara baja del Congreso de la Unión, el Congreso del estado y 217 presidencias municipales, con el notario 4 de Huejotzingo, Iván Jiménez Flores, para constituir la empresa, la cual quedó registrada con el instrumento notarial 42,309.

Primer error: recurrir a un notario sobre el que pesan sospechas.

Resulta que Iván Jiménez Flores recibió su patente como una graciosa concesión del minigobernador José Antonio Gali Fayad. El abogado no es cualquier persona: su linaje se extiende a su padre Geudiel Jiménez Covarrubias, el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia consentido de Mariano Piña Olaya, quien terminó su sexenio con tal desprestigio que cuando caminaba por la calle, la gente le gritaba: “¡Ratero!”.

El fedatario, además, fue exhibido por un matrimonio de la tercera edad de San Gabriel Ometoxtla, en el municipio de Juan C. Bonilla. De acuerdo con La Jornada de Oriente, Iván y su hermano Geudiel, en este entonces regidor en San Pedro Cholula, habrían incurrido en el delito de “despojo con violencia”, de acuerdo con la carpeta de investigación 234/2020.

El relato difundido por el diario devela la trama:

“Eustaquio Romero narró que el 13 de enero, este regidor fue a su domicilio asegurando que se encontraba haciendo un censo casa por casa para identificar a las personas mayores y así poder ayudarles con la actualización de sus propiedades en el padrón de vivienda y entregarles apoyos sociales como ampliación de cuartos, piso firme, despensas y calentadores solares.

“Durante esa entrevista, el funcionario le preguntó a Eustaquio y a su esposa, la señora Francisca Sandoval Carrillo, si ellos eran los únicos habitantes de ese domicilio, a lo que respondieron afirmativamente puesto que no tienen hijos, acto seguido quiso saber si eran propietarios del inmueble y les pidió que le mostraran los documentos en los que esto constaba argumentando que era necesario ya que era posible que fueran beneficiados con dos cuartos adicionales.

“Tras ver los papeles, Geudiel Jiménez le dijo a la pareja que estaban en regla y les pidió permiso para tomarle fotos a las escrituras, a la vivienda y al terreno sobre el que se encuentra, los cuales están ubicados en la calle Francisco Villa número once. Al retirarse, les dijo que en posteriores días acudiría una persona del ayuntamiento para llevarlos a su oficina a firmar la solicitud de apoyo.

“El 4 de abril, un hombre que identificó como personal de apoyo del regidor fue a la casa de Eustaquio y su esposa, les pidió que tomaran sus credenciales de elector y las escrituras del terreno y la casa, y los condujo hacia la Notaría 4 en Huejotzingo, de la cual es titular Iván Jiménez Flores, hermano del regidor Geudiel Jiménez Flores (aunque en la denuncia se señala como padre, confusión que se debe al hecho de que el anterior titular era el padre de ambos, el notario Geudiel Jiménez Covarrubias).

“De acuerdo con el denunciante, en la notaría fueron recibidos por el regidor Geudiel Jiménez, quien les dijo que por ser población vulnerable el proceso para otorgares el apoyo había procedido y que, a causa de la contingencia por Covid-19, bastaba con que firmaran unos documentos para que, desde el 6 de abril, comenzaran a llegarles mes con mes cinco despensas, seis millares de ladrillos, dos toneladas de cemento, media tonelada de varilla, media tonelada de grabilla y maderas de distintos tamaños.

“La pareja firmó y el 8 de abril, el regidor, acompañado por cinco hombres que dijeron ser elementos policiacos, se presentó en su casa exigiéndoles salir de allí dado que los papeles que rubricaron eran un contrato de venta de la propiedad”.

Hasta aquí la muy reveladora cita.

¿Qué buscaban Nacho Mier, Nacho Mier Junior y Moisés Villaverde Mier en la Notaría 4 de Huejotzingo? En otras cosas que el instrumento notarial reflejara el objeto social de la nueva firma y de los 20 incisos incluidos, uno destaca en particular: el punto 15, “la facultad de concurrir a concursos y licitaciones”.

Es decir, que el diputado federal, el alcalde y el especialista en software junto con la asesoría técnica agrícola de todo tipo, pecuaria y forestal, así como la compra-venta de ganado y animales vivos útiles para la producción agrícola y pecuaria que pretende ofrecer sin saber nada, también están interesados en los jugosos y nobles contratos que otorgan las secretarías del ramo.

Y digo nobles porque si hay un sector paupérrimo en México ese es el agrícola.

Unos datos de contexto: Se estima que hay 7 millones 056 mil 744 personas en México que se dedican a la producción agropecuaria y pesquera; de los cuales, 27 por ciento no recibe ningún tipo de ingreso por su trabajo, mientras que otro 27 por ciento gana en promedio un salario mínimo, además de otro 26 por ciento que obtiene hasta dos salarios.

Conclusión: Ocho de cada 10 personas que trabajan, viven o son considerados productores agropecuarios y pesqueros en el país están un rango de pobreza extrema, de ingresos o patrimonial. Lo único que medio los salva de no radicalizar su pobreza alimentaria es que la mayoría tienen granjas de traspatio que los provee de recursos básicos.

Para este paupérrimo sector está diseñada la cartera de proyectos y programas de las dependencias federales, estatales y municipales. Y es justo en esos proyectos, en donde el trío de hombres Malboro región 4 pretende incursionar desde 2021.

Consumiera Producciones Agrícolas SPR de RL de CV fue creada con un capital social de 150 mil pesos y designaron a Carlos Ignacio Mier Bañuelos como el administrador único, representante y apoderado legal. En tanto, Ignacio Mier Velazco y Moisés Villaverde fungen como los integrantes del Consejo de Vigilancia.

Así pues, el trío de ser político de toda la vida, bendecido de las relaciones de su padre y beneficiario de contratos gubernamentales —apoyado por el brazo periodístico de Diario Cambio, hoy preso en el penal de Tepexi por extorsión y uso de recursos de procedencia ilícita—, ahora tenemos a una tercia que ha mutado a veterinarios, sembradores, productores de gallinas, huevo y anexas, además de compradores de maquinaria, intermediarios y hasta asesores en el mundo agrícola.

Todo esto, como usted comprenderá, se extiende a la atención de los puercos, cochinos y marranos.

Ni Lucas Páramo era tan visionario.

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