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viernes, agosto 12, 2022
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El zombi y las denuncias por actos anticipados de campaña

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Muy valiente, Vladimir Luna Porquillo, secretario general del PRD en Puebla, denunció por actos anticipados de campaña al gobernador Miguel Barbosa Huerta y a los secretarios Olivia Salomón, Gabriel Biestro y Melitón Lozano.

Lo primero que llama la atención es que el arriba citado presuma de ser secretario general de un partido inexistente.

¿O todavía existe el PRD en Puebla?

¿Y qué decir del tema nacional: aún existe el PRD en México?

Buscó en la página del Congreso local y no encuentro huellas del PRD.

Ni un solo diputado proviene de ese partido.

Ni siquiera en la zona de los plurinominales.

Segundo punto: dado que estamos hablando de un partido zombi (similar a los zombies de Sahuayo), la duda mata:

Los partidos inexistentes (en consecuencia, espurios), ¿tienen secretario general?

Sabemos de sindicatos charros que sí los tienen, y que en su charrismo pretenden tener afiliados, pero jamás habíamos visto el caso de un partido sin representación ostentándose como lo hace el sedicente secretario general.

Una rápida investigación sobre el PRD en Puebla reveló que, en efecto, los pocos zombies de Sahuayo aún tienen en su poder las oficinas que alguna vez estuvieron frente a la Arena Puebla.

Porque no es lo mismo tener local que tener oficinas.

Se puede habitar una casa —los fantasmas habitan algunas—, pero de ahí a jurar que esa casa tiene vida partidista es decir mucho.

Un partido sin representación legislativa local, ¿de qué puede hablar en sus sesiones de trabajo?

Sabemos incluso que, ante los dos o tres afiliados al PRD, el citado secretario general buscó presentar un punto de acuerdo relacionado con las citadas denuncias por actos anticipados de campaña.

Cuando pidió que quienes estuvieran de acuerdo levantaran la mano, descubrió horrorizado que no había quórum.

Una vez que brincó esa salvedad con una acción leguleya, dos de los tres asistentes a la reunión de marras se habían quedado dormidos, por lo que el único voto a favor fue el suyo.

Con ese voto bastó para maquilar, con el tradicional copy paste, un documento patidifuso.

El propio secretario general del PRD acudió en propio pie a las oficinas del Instituto Electoral del Estado para presentar su queja, misma que carece de elementos de prueba como para inhabilitar o castigar a los señores Barbosa, Salomón, Biestro y Lozano, pues en ningún momento llamaron a votar por Morena en las elecciones de 2024 ni publicitaron plataforma electoral alguna.

Tampoco, hay que decirlo, alguien los posicionó con el fin de obtener una candidatura.

En las comidas que constantemente tengo con empresarios y personajes políticos, entre otros, tiene años que nadie habla del PRD.

Conocí, lo admito, gente que en el pasado reciente militó en ese partido.

Recuerdo dos políticos nacionales cuando menos: el presidente López Obrador y el gobernador Barbosa.

(Hace varios años renunciaron a sus respectivas militancias).

Dos fantasmas llamados Jesús Ortega y Jesús Zambrano de repente se aparecen junto a otros señores para recordarnos que no todos los zombies de Sahuayo están desaparecidos.

Incluso el señor Zambrano estuvo en Puebla en distintos actos de otro fantasma de la ópera: el alcalde Eduardo Rivera Pérez, también conocido como el Empleado del Mes del Yunque.

Volvamos al tema:

Si lo que no existe a través de alguien que no existe denuncia cosas inexistentes, estamos frente a una operación matemática: la suma de cero más cero da igual a cero.

La suma de un zombi más otro zombi da igual a zombies.

Zombies, sí, y de Sahuayo.

Nota Bene: se ve muy claro la mano de Nacho Mier en la trama de las denuncias.

Ya se ve de qué lado masca el sedicente secretario general del sedicente PRD.

 

Lo que hay detrás del caso Peña Nieto. Varias son las lecturas sobre la investigación que realiza la Unidad de Inteligencia Financiera sobre dos empresas ligadas con el expresidente Enrique Peña Nieto.

La mayoría están enfocadas a la elección del Estado de México, donde Peña no tiene la mínima influencia ni presencia.

Lo que parece estar detrás es más bien el caso del pauperizado Alito Moreno, presidente nacional del PRI.

Todo mundo sabe que Peña lo hizo candidato y lo apoyó para que estuviera al frente del expartidazo.

En ese sentido, el mensaje de la UIF parece ir en la ruta de que el expresidente le tuerza el cogote al pavo y que lo haga renunciar a la dirigencia de su partido.

Y ya sabemos que, en la política mexicana, lo que parece es.

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